El Sindicato de Obreros Marítimos Unidos lleva varios días sin conducción con capacidad legal de actuar. Las prórrogas vencieron, la justicia no resolvió el problema de fondo y el gremio quedó en un limbo que, en la práctica del día a día, dejó a los marineros sin representación efectiva. Eso ya era un problema. Pero lo que empezó a pasar en la última semana es aún peor.
Al menos un grupo empresario del sector pesquero de Puerto Madryn está aprovechando ese vacío de una manera muy concreta: hay marineros con juicios laborales millonarios iniciados contra la ART contratada por las empresas. Juicios que, según se presume en el ambiente judicial, tienen perspectivas favorables para los trabajadores. Y hay una nueva temporada que empieza, y los armadores empezaron a armar sus tripulaciones. Entonces aparece la propuesta:si querés subir al barco, firmá el desistimiento del juicio.
Trabajo a futuro a cambio de renuncia a la indemnización, y haciendo que los trabajadores desistan de reclamos de accidentes o enfermedades. Sin sindicato que intervenga, sin firma válida que respalde una negociación colectiva, el marinero queda solo frente al área de recursos humanos. La diferencia no podría ser mayor.
Algunos aceptaron. Otros prefirieron quedarse en tierra y esperar que la justicia resuelva. Son los menos, porque una marea que no se hace es un sueldo que no llega, y eso tiene consecuencias que ningún fallo judicial futuro compensa del todo.
El problema de fondo sigue. La disputa por la conducción del SOMU es un expediente judicial que la justicia no termina de cerrar. Mientras tanto, el vacío que dejó ese proceso tiene un costo que no lo pagan los abogados ni los jueces. Lo pagan los marineros que tienen que elegir entre cobrar hoy o reclamar lo que les deben.
Lo curioso del caso es el aprovechamiento de un conocido grupo empresario, experto en hablar de los desafíos del sector, en el esfuerzo del empresario por ajustar los números para que todo funcione. Pero que cuando vieron sin representación legal a sus empleados con años de antiguedad, no dudaron en actuar.
Todo sea por el bien de la pesca.
