El juicio por presunta contaminación ambiental que involucra a la empresa Conarpesa entra en su etapa final. Tras una semana de audiencias en la ciudad de Puerto Madryn, hoy se realizará una inspección ocular en la zona de los vertidos y el lunes se presentarán los alegatos de las partes. En el banquillo de los acusados están Nadine Parry, responsable ambiental, y Brahim Yoosef, encargado de la planta de tratamiento de efluentes, quienes enfrentan cargos por violar la Ley 24.051 de residuos peligrosos y el artículo del Código Penal que tipifica este delito.
La investigación apunta a que un sistema de cañerías clandestinas tipo by pass habría permitido descargar en el Golfo Nuevo líquidos sin tratamiento provenientes del procesamiento de langostinos. Los análisis oficiales determinaron que, en algunos casos, los niveles de contaminación superaban ampliamente los límites legales: sólidos suspendidos 21 veces por encima de lo permitido, demanda biológica de oxígeno (DBO) 60 veces mayor, amonio 25 veces más y presencia de Escherichia coli hasta 2.700 veces el máximo tolerado.
El caso se originó a partir de un video difundido en redes sociales que mostraba un efluente de color naranja desembocando en el mar, lo que motivó denuncias y la intervención del Ministerio Público Fiscal. El fiscal jefe, Alex Williams, resaltó la gravedad de los incumplimientos detectados y la importancia de los informes técnicos que respaldan la acusación.
Durante la audiencia del miércoles declararon testigos propuestos por la defensa, entre ellos el arquitecto Daniel Blanchet, quien explicó una pericia realizada para seguir el recorrido de líquidos mediante colorantes, en el marco de las verificaciones sobre el sistema de tratamiento de la planta.
Con la inspección ocular prevista para hoy y los alegatos fijados para el lunes, la causa avanza hacia una sentencia que podría sentar un precedente en materia de control ambiental en la industria pesquera de la región.
