Trabajadores nucleados en el STIA se manifestaron este martes frente a las plantas pesqueras Greciamar y La Escalerona de Puerto Madryn, exigiendo que las empresas del Grupo San Isidro procesen en esas instalaciones el langostino que actualmente destina a otras localidades. La protesta, liderada por el delegado Ariel Campos, pretender condicionar las decisiones comerciales y logísticas de la empresa respecto a cómo, cuándo y dónde debe procesar su materia prima.
“Nos dejan en la calle a nosotros, tienen pescado para procesar y lo están llevando a Rawson”, dijo Campos, quien acusó a la empresa de incumplir un supuesto compromiso previo de reactivar los puestos de trabajo. El delegado reconoció que la firma tiene actividad y producto almacenado, pero criticó que esté siendo procesado fuera de Puerto Madryn.
Campos, además, planteó que “al darnos de baja a nosotros, lo dieron de baja a ellos también”, en referencia a los trabajadores de La Escalerona, de la misma razón social que Greciamar. Y justificó la protesta asegurando que “nos dijeron que había un montón de materia prima para procesar, y aún así no nos llamaron”.
A pesar de que las paritarias del sector fueron acordadas recientemente, los manifestantes reclaman que la empresa debería distribuir el procesamiento según sus expectativas. Sin embargo, en el contexto actual de crisis e incertidumbre operativa, lo llamativo no es la falta de actividad en la planta, sino la pretensión de los delegados de imponerle a la empresa dónde trabajar el langostino. Forzar decisiones empresariales desde la calle solo suma ruido a un escenario ya complejo.
