El presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), Agustín de la Fuente, cruzó duramente al Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) tras el fracaso de la última reunión paritaria.
Según expuso, el gremio se mostró intransigente y volvió a rechazar cualquier tipo de adecuación al convenio colectivo vigente que está desactualizado y no se condice con la realidad económica del sector: “El SOMU ha sido coherente en su negativa desde el primer momento con ser negativos sobre todo tipo de propuesta. No aceptan discutir ni siquiera un esquema de actualización parcial, mientras otras organizaciones como Capitanes y Siconara ya acordaron una adecuación del 22%”, sostuvo De la Fuente.
“Lamentablemente, el señor Durdos quiere condenar a su gente a lo peor de una situación, creo que ya está siendo muy ineficiente con todo lo que está haciendo”, agregó.
El dirigente empresarial remarcó que el conflicto no solo afecta a las empresas, sino que impacta directamente en los ingresos de los marineros: “Estamos hablando de más de tres meses sin actividad. La gente está perdiendo mucha plata. Hay trabajadores que nos llaman todos los días para decirnos que quieren volver al mar, pero no se les permite trabajar”, afirmó. «Se están equivocando, llevar a la gente a esta situación es muy nefasto”, agregó, al tiempo que pidió que se habilite la posibilidad de que los marineros puedan elegir si embarcarse o no, a través de acuerdos individuales.
“No quieren ver la realidad de los mercados ni de un convenio que lleva 20 años sin modificaciones. Lo que están haciendo es condenar a su propia gente a la pobreza”, afirmó en diálogo con Radio Chubut. Y agregó: “Están autogestionando su propia miseria. No se puede mantener cautiva a una flota por el capricho de un dirigente”.
También advirtió que la temporada podría darse por perdida si no se llega a un entendimiento en los próximos días. “Ya no hay tiempo. Estamos en una situación de gravedad inusitada. Si esto sigue así, no habrá salarios por dos o tres meses para nadie. No se puede sostener una actividad con empresas que operan al límite, y mucho menos con amenazas de concursos o cierres”, señaló.
