El astillero Contessi botó su barco número 156, un costero doble cubierta que se incorporará a la flota langostinera de Chubut. La ceremonia fue fiesta, pero también fue micrófono abierto para hablar de una industria que cruje.
Hay algo que no envejece en la pesca argentina: la imagen de un barco nuevo deslizándose al agua por primera vez. El sábado pasado, en el Astillero Naval Federico Contessi de Mar del Plata, esa imagen volvió a repetirse con el «San Severo» como protagonista, y los que estuvieron ahí saben que momentos así no abundan.

El buque es el #156 de la casa y pertenece a Armadores del Atlántico SRL, sociedad integrada por las familias González, Martella y González Lemmi. La decisión de encargar un buque nuevo significó despedir al BP Enrique F y apostar por tecnología de punta para seguir trabajando el langostino salvaje desde Puerto Rawson, donde el «San Severo» tendrá su base definitiva una vez finalice los trámites administrativos.

El acto tuvo sus momentos de ceremonia clásica. Las madrinas María Elena Peña y Lydia Trivelli recibieron el reconocimiento de todos los presentes, y los aplausos acompañaron cada instancia de un evento que, para quienes llevan décadas en el sector naval, todavía conserva algo de ritual sagrado.

Uno de quienes tomó la palabra en el acto fue el intendente de Rawson, Damián Biss, quien recordó haber presenciado el año pasado otra botadura en el mismo astillero y remarcó: «Para mí es un orgullo enorme en un contexto tan difícil que se puedan hacer este tipo de inversiones. No siginfica solo la botadura de un barco sino que nuestros marineros naveguen con mayor seguridad, hacer más eficiente la captura del langostino. Agradezco a la familia empresarial de Gustavo González y Martella, y a todos aquellos que apuestan año a año y han convertido a la flota de Rawosn en una de las más modernas del país. Es lo digo con enorme orgullo».

Ahora el «San Severo» pondrá proa al sur. Rawson lo espera. La flota amarilla de Rawson sumará así una unidad moderna, construida cien por ciento en suelo argentino, lista para trabajar el langostino con la eficiencia que exige un mercado que no perdona errores.
Mientras tanto, el Astillero Contessi cerró esta botadura con 75 años de historia en el lomo. Tres cuartos de siglo lanzando barcos al agua. Una marca que, en el rubro naval argentino, no es un número: es una identidad.

Lo que este barco trae bajo el casco
El «San Severo» responde al prototipo 20AC-GM y fue concebido específicamente para la pesca costera de arrastre y media agua en el litoral patagónico. Con 20,95 metros de eslora de arqueo, 7,50 m de manga y 3,30 m de puntal y calado escantillonado, su casco combina acero naval grado A con aluminio 5083 —una fórmula que equilibra resistencia y peso— y lleva pinturas HEMPEL que lo protegerán de las aguas frías del sur.

El corazón del barco late con un motor Mitsubishi S6RC T2MPTK3M, apoyado por una caja reductora ZF modelo W3355 de relación 5 a 1, y dos motores auxiliares SCANIA DI13 074M con generadores Cramaco de 80 kVA cada uno. Para las maniobras en puerto, cuenta con una hélice de proa SIDE POWER modelo SAC 450/386-V. En cubierta, el equipamiento hidráulico de pesca es marca BERYCAR: dos guinches GPH-390, dos rodillos de redes 5-9H, un guinche de fondeo GF-5H y un guinche de copo GC-6/2C. Una batería completa para salir a trabajar desde el día uno.
La electrónica de timonera fue provista por Electrónica Naval SA, la instalación eléctrica y tableros por Giordano de Alpaheli SRL, el equipamiento frigorífico por AMET Refrigeración, y la aislación de bodega por Nautiplast SRL. Las cintas de clasificado y lavadora son de BE-INOX SA. El timón hidráulico lleva firma Buen Rumbo, modelo BR-1000. Hélice Kaplan de 5 palas con 1.830 mm de diámetro, fabricada por Fábrica Argentina de Hélices. De punta a punta, industria nacional con apellido.
