La firma Makro botó en el astillero Alon Car el buque artesanal Adviento, que operará con asiento en el puerto de Rawson dedicado a la captura de langostino. La embarcación reemplaza a un viejo buque artesanal de la empresa que ya fue desguazado, y se suma a un año de renovación de flota para la compañía, que también incorporó un congelador tangonero de cara a la próxima temporada de langostino en Chubut.
Desde la empresa indicaron a REDES AL MAR que el nuevo Adviento tiene 10,40 metros de eslora, 6 metros de manga y 2,60 metros de puntal, y está equipado con un motor Scania de 480 HP, reducido a una potencia menor por exigencias legislativas. La embarcación incorpora cintas de transporte instaladas en la cubierta para un mejor manejo de la mercadería.

Según explicó Javier Picco, ingeniero naval, «está adaptado en sus dimensiones a la nueva ley de pesca provincial». Picco ya había elegido el astillero Alon Car para distintas reparaciones de su flota, aunque esta fue la primera vez que lo convocó para construir un barco desde cero.
En paralelo, otro de los buques de Rawson, el Don Vicente Vuoso, se encuentra en las gradas del Astillero de Quequén, donde atraviesa una modificación importante. Los astilleros transitan en estos días sus últimas jornadas de fuerte movimiento, con reparaciones y controles de cara al inicio de la temporada de pesca en Chubut, previsto para mediados de octubre.

Consultado sobre la situación del sector, Picco fue crítico: «El sector pesquero está mal. El tipo de cambio no ayuda a todo lo que es la exportación, los costos han aumentado en pesos, como el combustible y los gastos de personal; el precio internacional del langostino ha bajado», señaló. Sin embargo, remarcó que las empresas del sector trabajan en conjunto para posicionar el producto: «Estamos, entre todas las empresas pesqueras, tratando de promocionar nuestro producto estrella que es el langostino salvaje frente al vannamei. Parece que puede haber una tendencia para que el precio suba».
Picco relativizó además la coyuntura actual apelando a la historia del sector. «Ya nos ha pasado en otras oportunidades que ha estado mal y luego el negocio, por equis causa, se va recuperando. Hay que mirar esto como un ciclo largo, de muchos años. Seguimos apostando», sostuvo.
Con la incorporación del Adviento, Makro completa una flota de siete buques destinados a la pesca de langostino: el congelador Conara I, el nuevo artesanal Adviento, y los barcos de flota amarilla Altar, Misal, Sagrario, Cáliz y San Giuseppe.
