Aunque no hubo una confirmación oficial, trascendió que la Cámara Pesquera Argentina (CAPEAR ALFA) no acompañaría el acuerdo firmado recientemente entre la Cámara de Armadores de Buques Fresqueros de Altura y los gremios SOMU y SICONARA. El pacto marplatense, que buscó establecer condiciones comunes para la zafra de langostino en aguas nacionales, fue percibido por los miembros de ALFA como un gesto de bajo impacto real, ya que la Cámara representa actualmente a solo cinco embarcaciones, mientras que ALFA agrupa a más de 35 barcos de altura operativos.
La decisión de la Cámara habría generado malestar entre armadores que, fuera del acta rubricada, continúan negociando por su cuenta con las tripulaciones. Según fuentes cercanas a ALFA, y como relató días atrás a REDES AL MAR un armador en la prospección, armadores optaron por replicar las condiciones de la temporada anterior
La crítica de fondo apunta al valor representativo del acuerdo. En ALFA entienden que el documento firmado tiene un peso simbólico, pero escasa aplicación real en el conjunto de la flota. La mayoría de los buques de altura no están nucleados en la Cámara de Armadores, lo que diluye la fuerza del convenio y lo aleja de las decisiones operativas que efectivamente se están tomando en muelle.
El trasfondo de la situación expone la fragmentación actual dentro del sector empresarial de Mar del Plata, donde cada actor parece avanzar según sus propios tiempos e intereses. También deja entrever una dificultad mayor: ¿se firman actas solo para mostrar una imagen y después se acuerda otra cosa por atrás?

