En un encuentro convocado por el Gobierno Provincial en la sede de Vialidad, cámaras y gremios analizaron la parálisis que afecta a los puertos y plantas procesadoras. Gustavo González, titular de la CAFACH, cuestionó la postura del gremio de estibadores por no asistir a la mesa de diálogo y reiteró la necesidad de declarar la emergencia pesquera para evitar que la crisis económica, sumada al conflicto laboral, derive en despidos masivos.
La crisis que mantiene paralizada a la industria fresquera de Chubut tuvo este martes un nuevo capítulo con una convocatoria multisectorial que, pese a sentar a casi todos los actores del sector, quedó marcada por la ausencia del SUPA. El Gobierno de la Provincia citó en las instalaciones de Vialidad a los representantes de las cámaras empresarias y a los gremios de la alimentación, marinería, capitanes y maquinistas, con el objetivo de encontrar una salida a la inactividad plena que afecta a los puertos locales. Sin embargo, la ausencia del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) fue el dato central de la jornada, ya que el gremio de estibadores sostiene que no existe un conflicto abierto, una postura que choca de frente con la realidad de los muelles vacíos y las plantas de procesamiento detenidas.
Gustavo González, presidente de la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (CAFACH), se mostró preocupado por esta falta de interlocución en un momento donde la industria enfrenta una «tormenta perfecta» entre problemas macroeconómicos y disputas locales por los costos de descarga.
«Faltó el SUPA, la otra parte que interviene en este conflicto. Ellos alegan que hoy no hay conflicto porque tienen firmado la actualización paritaria con algunas empresas de estivaje, pero la realidad es que esos valores que pasan las empresas de estivaje no están consensuados ni acordados con los que terminan pagando esa factura que son las plantas procesadoras, que son las que pagan la descarga en sí. Esa discusión era importante darla porque sentimos que estamos atravesando una crisis nunca antes vista por nosotros, quizás comparable con lo que pasó en el 2012».
La falta de operatividad es, para la CAFACH, una prueba irrefutable de que el sector está en emergencia. A pesar de que la temporada de langostino en aguas nacionales ya se encuentra abierta, los barcos fresqueros de Chubut permanecen amarrados, generando un efecto dominó que ya afecta a miles de familias que dependen de la pesca.
«La realidad es que pese a que se argumente que no hay conflicto porque hay empresas que firmaron, la realidad es que no hay ningún barco operando. La flota de Rawson podría estar pescando el recurso hace más de un mes y no lo hemos podido hacer; hoy están los puertos sin operar y las plantas sin procesar, no se está trabajando. Hoy deberían estar ingresando a Chubut por lo menos 60 o 70 barcos fresqueros de altura, más los barcos propios de acá y los de la Flota Amarilla, pero en definitiva hoy nos estamos perdiendo que estén trabajando entre 7.000 y 8.000 personas más de las que deberían estar trabajando».
Finalmente, el sector empresario insistió ante las autoridades provinciales y legislativas por la urgente sanción de una Ley de Emergencia Pesquera. El pedido se fundamenta en el fuerte atraso cambiario nacional y la falta de alivios fiscales que sí han recibido otras actividades exportadoras como el agro o la ganadería. González advirtió que el tiempo se agota y que, de no mediar una intervención estatal que brinde garantías, el riesgo de que las empresas entren en concurso de acreedores —como ya ocurrió con dos plantas el año pasado— es inminente.
«Estamos pasando por una situación crítica y las actividades que son netamente exportadoras están teniendo problemas con este rumbo económico que toma el país, que salva la macro pero complica mucho a las pymes exportadoras. Al agro le han estado dando beneficios, han bajado derechos de exportación y retenciones, pero la pesca no ha sido incluida en ninguna de esas medidas. Por eso pedimos la ley de emergencia, para tener algunas garantías de poder trabajar y algunas ayudas económicas pequeñas, asumiendo nosotros el compromiso de que no haya despidos».
