Mientras la economía nacional registró una caída general del 2,1% durante el segundo mes del año, el sector pesquero se consolidó como el motor más dinámico del país con un incremento del 14,8%, superando ampliamente a otros rubros clave como la minería y el agro.
Mientras la mayoría de los indicadores económicos muestran signos de enfriamiento, la industria pesquera argentina navega a contracorriente, consolidándose como el sector de mayor crecimiento relativo en la medición interanual de febrero de 2026.
Según los datos recientemente publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en su Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el sector registró una notable expansión del 14,8% respecto al mismo mes del año anterior, una cifra que contrasta drásticamente con la caída del 2,1% que experimentó el nivel general de la economía. Esta vitalidad de la actividad en los muelles y plantas de procesamiento se produce en un momento donde grandes pilares como la industria manufacturera y el comercio sufren fuertes retrocesos, lo que resalta el rol estratégico de la pesca en la generación de valor actual.

Al desglosar las planillas oficiales del Indec, se observa que el número índice para la pesca alcanzó los 247,1 puntos, una suba imporante si se considera que en febrero de 2025 este valor se ubicaba en 215,2. Si bien otras actividades extractivas también mostraron números positivos, como la Explotación de minas y canteras (9,9%) y la Agricultura (8,4%), ninguna logró igualar el ritmo de expansión de las capturas y la producción pesquera, que lideró el podio de los ocho sectores que lograron mantenerse en terreno positivo durante febrero.
Sin embargo, el empuje de la pesca y la minería no fue suficiente para compensar el lastre de los sectores más pesados de la estructura productiva nacional. Mientras los barcos poteros operaban con altos niveles de actividad, la Industria manufacturera sufrió un desplome del 8,7% y el Comercio retrocedió un 7,0%, restando en conjunto más de dos puntos porcentuales al índice general.
Esta asimetría pone de manifiesto una economía que se apoya crecientemente en sus recursos naturales y actividades primarias, con la pesca a la vanguardia de este fenómeno, marcando una brecha de casi 17 puntos porcentuales de diferencia a su favor frente al promedio de la actividad económica del país.
