El complejo pesquero volvió a plantear esta semana su preocupación por la pérdida de competitividad, en un escenario donde la presión tributaria interna se combina con dificultades para acceder a mercados externos. La presentación que Intercámaras elevó al Ministerio de Economía pidió una quita urgente de retenciones y remarcó que el sector afronta costos crecientes que afectan directamente su desempeño exportador.
En el escrito dirigido a Luis Caputo, las cámaras sostuvieron que los Derechos de Exportación resultan “insostenibles” y remarcaron que, a diferencia de otras cadenas que ya recibieron alivios, la pesca continúa gravada pese a ser una actividad casi exclusivamente exportadora. Subrayaron que su eliminación tendría un “alto impacto social”, al sostener empleo en puertos como Mar del Plata, Madryn, Rawson o Deseado, y explicaron que cualquier impuesto sobre la exportación “afecta de manera directa la rentabilidad” de un sector con una estructura de costos elevada y altamente dependiente del mercado externo.
El diagnóstico económico también quedó expuesto en el China Agribusiness Day, donde representantes de la pesca plantearon que la Argentina enfrenta limitaciones adicionales fuera de sus fronteras. El presidente de CAPeCA, Eduardo Boiero, describió una industria que en 2024 exportó casi 2.000 millones de dólares pero que sigue condicionada por aranceles, habilitaciones lentas y barreras sanitarias que restringen su inserción en un mercado clave como el chino. Allí se destacó que las capturas del año fueron lideradas por merluza, langostino y calamar Illex, y que China ya absorbe más del 15% del total exportado.
Pese a ese crecimiento, las cámaras advirtieron que el potencial continúa desaprovechado por la combinación de impuestos locales y sobrecostos externos. Según Boiero, la competitividad argentina queda relegada frente a otros proveedores que ingresan con menores impuestos y menos exigencias regulatorias. Para el sector, avanzar en la reducción de retenciones y facilitar el acceso a mercados es una condición imprescindible para sostener la actividad, preservar empleo y consolidar a la pesca como uno de los generadores de divisas más relevantes del país.
