Un oficial de la Marina Mercante acusó a la industria harinera de descargar residuos peligrosos al mar, con metales pesados y químicos tóxicos. Apuntó contra la inacción judicial y alertó por el impacto ambiental y sanitario.
Una denuncia de extrema gravedad volvió a poner bajo la lupa a la industria harinera de pescado de Mar del Plata. Un oficial de la Marina Mercante expuso públicamente que varias plantas estarían descargando residuos peligrosos directamente al mar, con presencia de metales pesados, fenoles y químicos tóxicos, algo que según afirmó se sostiene desde hace décadas sin intervención efectiva de la Justicia.
El oficial marplatense de Marina Mercante Roberto Maturana utilizó sus redes sociales para visibilizar la situación: “Si empezás a oler a podrido, son las harineras que descargan un cóctel venenoso al mar”, expresó
“Usan ilegalmente los acuíferos y luego descargan un cóctel venenoso al mar”. Según detalló, las plantas toman agua subterránea sin autorización y la vuelcan en sectores sensibles del ecosistema costero de Mar del Plata . “Si empezás a oler a podrido, es porque la fábrica de harina está produciendo. Tomando agua ilegalmente de los acuíferos y descargándola en la laguna de la reserva, que descarga por un arroyo al mar”, precisó.
“Este agua tiene metales pesados, residuos peligrosos, materiales infecciosos y fenoles“, agregó y apuntó contra el accionar judicial. “Toda la lista de los componentes que tiene el agua la tiene el juez federal Inchausti y no ha hecho absolutamente nada. Lleva décadas mirando. Evidentemente a él le conviene que esté así”.
Para graficar la magnitud del problema, explicó el funcionamiento de las plantas de harina de pescado: “Utilizan como materia prima pescados podridos, las traen en camiones que vienen chorreando inmundicias y lo tiran a una gran pileta”. Luego, describió el proceso industrial: “Después la meten en un cocinador, mezclado con distintos químicos y por eso se siente ese olor a podrido. Más el agua que utiliza el proceso, todo va a parar al mar. Una contaminación atroz”.
Las publicaciones generaron una fuerte repercusión en redes sociales, con miles de reproducciones y numerosos comentarios de vecinos que reclamaron información y controles . La denuncia también comenzó a circular en ámbitos gremiales y ambientales, mientras crece la preocupación por la falta de respuestas oficiales
