El representante de Chubut en el Consejo Federal Pesquero, Andrés Arbeletche, justificó su voto para ampliar hasta el 50% el límite de procesamiento de cola de langostino a bordo, una medida que generó rechazo de los gremios y respaldo del sector empresario. Para el funcionario chubutense, la discusión de fondo no es si los barcos pueden o no quitarle la cabeza al langostino en altura, sino cuánto deben cobrar los marineros por esa tarea adicional. «Desde el Estado no podemos decirle al empresario qué tiene que hacer con su producto arriba del barco», afirmó.
Arbeletche sostuvo que la medida no afecta el trabajo en tierra: «Esto no quita trabajo en tierra, no significa que hay menos langostino para las plantas. Esto lo que significa es que se le da un poco más de valor agregado al langostino entero dentro de los barcos congeladores», explicó.

En tanto, sobre el impacto ambiental, citó al organismo científico de referencia: «Desde el punto de vista ambiental, el INIDEP ya estableció que quitarle la cabeza a un langostino y arrojarlo al mar no produce un impacto ambiental porque se está incorporando material biológico que pertenece a ese mismo entorno».
Y como tercer punto, para Arbeletche el verdadero terreno de discusión que le queda al SOMU es salarial y no operativo. «¿Qué queda para discutir por parte de los sindicatos? ¿Cuánto más me vas a pagar? Lo que tiene que hacer el sindicato, el SOMU, no es discutir si se puede hacer o no. Lo que tiene que discutir es cuánto más me va a pagar el empresario por producción. Eso es lo que tiene que hacer el sindicato. Ahora, desde el Estado nosotros no podemos decirle al dueño de un barco qué es lo que tiene que hacer con su producto arriba. Si el empresario lo quiere hacer entero, lo quiere hacer sin la cabeza, o quiere hacer pelado desvenado, o el producto que quiera hacer, agregarle el valor agregado que sea dentro del barco. Es un absurdo que el Estado le diga, ‘no, usted no lo puede hacer'», sostuvo.
El funcionario calificó la norma anterior como un obstáculo sin justificación técnica. «Entonces, eso es lo que se hizo en el Consejo Federal Pesquero: modificar una regulación que la verdad no tenía ningún sentido, perjudicaba las empresas, no traía ningún beneficio para el sector. Y el marinero lo que tiene que hacer es discutir su remuneración. Bueno, por este trabajo extra, ¿cuánto más me van a pagar?», cerró Arbeletche.
