En un nuevo capítulo del conflicto, ahora el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) formalizó su exigencia a plantas pesqueras de Chubut para que convoquen al personal efectivo de temporada, aun cuando la flota fresquera no comenzó las tareas de pesca en aguas nacionales. La presentación, a contramano de la realidad del sector, busca ampararse en la apertura oficial de la temporada de langostino, dispuesta por la Subsecretaría de Pesca de la Nación para el pasado 9 de julio.
A través de una notificación presentada el 11 de julio a la empresa Anchoas Patagónicas, el sindicato instó a que los trabajadores sean llamados para cumplir sus funciones habituales en planta. En caso contrario, exigió el pago de la garantía horaria establecida en el Convenio Colectivo de Trabajo 372/04. La nota fue firmada por ‘Pepe’ Díaz.
La medida gremial se inscribe en un contexto por demás complejo, donde muchas plantas permanecen inactivas ante la falta de barcos operando. A pesar de la habilitación formal para pescar, las condiciones de mercado y los costos operativos siguen afectando la rentabilidad de la campaña langostinera, lo que derivó en un inicio irregular de la temporada y en la paralización de buena parte de la cadena productiva.
Sin embargo, para el STIA eso es indistinto y existe una una responsabilidad directa de las empresas en garantizar la ocupación o, en su defecto, el pago correspondiente por los días no trabajados.
Con esta, el STIA busca presionar a las empresas a avanzar en procedimientos de concursos de crisis forzando el estricto cumplimiento del convenio, en un escenario en el que ya se anticipan posibles medidas de fuerza si no hay avances.
