La Zona Franca de Trelew avanza hacia su concreción luego de que el Gobierno de Chubut incorporara una asignación específica dentro del Presupuesto 2026, según quedó establecido en un decreto publicado en el Boletín Oficial. Según las primeras estimaciones dadas a conocer desde el Municipio, la iniciativa contempla la instalación de cinco empresas pesqueras, que en conjunto generarían alrededor de 1.500 puestos de trabajo directos.

Las obras actuales se concentran en el cerramiento perimetral del predio y en la construcción del pórtico de acceso, infraestructura básica que la Municipalidad busca completar para que las empresas interesadas puedan instalarse y comenzar a operar de manera inmediata. Entre las firmas que ya cuentan con autorización para iniciar la edificación de sus naves dentro del recinto aduanero figuran Arbumasa, Buenos Aires Pesca S.A. y Red Chamber, a las que se sumarían otras dos empresas del rubro. Conarpesa habría expresado su interés pero no confirmó avances.
De acuerdo con las proyecciones oficiales, cada firma demandaría entre 300 y 400 empleados directos, lo que consolidaría un piso de 1.500 puestos formales una vez en pleno funcionamiento. A ese número se agregaría el empleo indirecto vinculado a la logística, el transporte y la actividad de la construcción durante el levantamiento de los galpones industriales.
El proyecto apunta a un cambio en la matriz productiva local: que los procesos de manufactura y empaque que hoy se realizan en plantas del extranjero pasen a desarrollarse íntegramente en Trelew, incorporando valor agregado a la producción pesquera antes de su exportación. La zona franca ampliada incluye un anexo de 165 hectáreas destinado a depósito y a actividades de industrialización y servicios que requieran esa localización específica.
El esquema prevé una serie de beneficios fiscales pensados para incentivar esa radicación industrial. Por un lado, exime del pago de impuestos a la importación de equipamiento tecnológico destinado a la elaboración de productos con valor agregado. Por otro, las exportaciones despachadas desde la zona franca no estarán alcanzadas por retenciones, un beneficio que apunta específicamente a productos elaborados y no a los bloques de langostino sin procesar destinados a reproceso en el exterior. A esto se suma la exención del IVA para los bienes y mercaderías que ingresen a la zona franca y sean transformados allí para su posterior exportación, lo que incluye a la materia prima desembarcada en puertos provinciales y procesada dentro del predio.
