Todos los puertos del mundo se dragan o se mantienen anualmente, pero el puerto de Rawson no se draga hace 21 años. Y como consecuencia, hoy tiene apenas cuatro horas diarias de operatividad plena por el nivel de marea.

Mientras tanto, el gobierno provincial que invertirá 7 mil millones en la obra, avanza con los pliegos licitatorios y los estudios de impacto ambiental necesarios para poner en marcha el dragado del curso del río.
Según detallaron a REDES AL MAR, la planificación de la obra contempla un esquema por etapas: en una primera instancia se trabajará sobre el pie de muelle, el sector donde amarran las embarcaciones, mientras transcurra la temporada de pesca en aguas provinciales. Recién para marzo o abril, cuando esa temporada termine, comenzará el dragado propiamente dicho del curso del río.
La necesidad de la obra no admite ninguna discusión frente a los números que mueve la actividad. Rawson es el segundo o tercer puerto más importante del país y, de las 200.000 toneladas de langostino que se descargan en toda la Argentina, ahí se descargan 110.000, es decir, más de la mitad del total nacional. Esa operatoria en pocos meses del años es la que convierte al dragado en una obra sumamente necesaria.

El problema que arrastra
El río arrastra naturalmente sedimentos de todo el valle que, antes de la construcción de las escolleras, se depositaban en Playa Unión y generaban allí una defensa natural de la costa. Al levantarse esas obras de infraestructura para proteger el puerto de la marejada, el sedimento comenzó a asentarse dentro del área portuaria. Cada año ese proceso se acumula y reduce el calado que necesitan los barcos para operar. La consecuencia no es solo una cuestión comercial sino que compromete directamente la seguridad de la navegación y la vida de las personas a bordo.

El objetivo ahora es que al menos una parte de estas obras estratégicas esté ejecutada antes del arranque de la próxima temporada nacional de pesca, mientras el resto se completa cuando termine.
En el puerto de Rawson son conscientes de que la presión operativa sobre el puerto seguirá en aumento y que, sin una draga constante, la actividad pesquera siempre va a estar limitada para su correcto desarrollo y crecimiento.
