La flota amarilla de Rawson dio por finalizada la temporada 2026 de pesca de anchoíta, luego de que el último grupo de embarcaciones zarpara este fin de semana en lo que fue el despacho de cierre de la temporada. La decisión no respondió a un agotamiento del recurso, que sigue presente frente a las costas de Chubut, sino a un límite estrictamente comercial: las plantas de procesamiento ya no tenían capacidad para absorber más producción. Así lo explicó el presidente de la Cámara de la Flota Amarilla del Chubut (CAFACH), Gustavo González, quien remarcó que se trata de un mercado acotado, que este año, sin embargo, mostró un desempeño mejor al esperado.

La temporada, que arrancó en los primeros días de julio con la salida de una media docena de barcos costeros, llegó a sostener la operación simultánea de nueve embarcaciones, el máximo que permitía la capacidad instalada de procesamiento en el país. En las últimas dos semanas, la actividad se fue ordenando en un esquema de seis barcos por día hasta el despacho final. Según los números que maneja la CAFACH, la zafra 2026 cerraría con un volumen de entre 5.500 y 6.000 toneladas, cifra que supera ampliamente las 2.500 toneladas del año pasado y se ubica entre las mejores de los últimos años, solo por debajo del pico de 4.000 toneladas registrado en otras campañas.
La anchoíta, un recurso que se pesca en aguas nacionales muy próximas a Rawson, viene ganando terreno de manera gradual dentro de la matriz productiva pesquera de Chubut, pensada históricamente en torno al langostino. La mayor parte de la captura se despacha en fresco hacia Mar del Plata, donde se concentra la industria del saladero, el boquerón y el enlatado.

El desarrollo de esta pesquería también avanza en su faz internacional. La flota que opera sobre el recurso continúa bajo el proceso de certificación MSC (Marine Stewardship Council), con observadores a bordo durante esta temporada, en lo que sería la última etapa antes de que el caladero quede certificado de cara a la temporada 2027. Esa certificación es clave para ampliar mercados, en un negocio que hoy sigue siendo pequeño en volumen pero con potencial de crecimiento si logra escalar la capacidad de absorción industrial, tanto en Chubut como en el resto del país.
Más allá de los números, la temporada dejó como saldo positivo la generación de empleo en una época del año en la que la actividad portuaria suele reducirse a la espera del inicio de la pesca de langostino. Entre marineros, estibadores, transportistas, proveedores de insumos y talleres de reparación, la pesca de anchoíta dinamizó a cientos de puestos de trabajo en Rawson durante el invierno. Con la zafra ya cerrada, el sector empieza a mirar hacia adelante, con la expectativa puesta en la certificación MSC y en consolidar el procesamiento local como un nuevo eslabón de valor agregado para la actividad pesquera chubutense.
