El empresario pesquero Fernando Álvarez Castellano, titular de CONARPESA y Luis Núñez, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA), siguen llevando a los medios su conflicto personal, exponiendo cartas documento, mandando gacetillas con frases rutilantes y demás, como si fuese parte del folklore de la pesca.
El conflicto por el procesamiento
Álvarez Castellano descalificó los conocimientos técnicos de Núñez respecto a la exportación de productos marinos. Según el empresario, las afirmaciones del dirigente sobre la falta de procesamiento en tierra son erróneas: «Lo que está diciendo Luis Núñez es una burrada… es la burrada más grande que escucha este año» sentenció. Y explicó que la producción de cola de langostino congelada a bordo tiene como destino directo el mercado europeo: «Sale directamente para Italia. Es natural, el que la compra no la reprocesa, se la descongelan y la comen así los restaurantes».
El titular de CONARPESA se definió como el principal sostén económico del sindicato a través de las retenciones de sus empleados, cifrando sus aportes en «300 millones de pesos todos los años». A pesar de esto, denunció ser blanco constante de hostigamiento: «Encima que soy el mejor cliente me basurea».
Álvarez Castellano fue tajante al comparar su gestión con empresas que han quebrado siguiendo las líneas del sindicato: «Los que le hicieron caso son Alpesca y todas esas compañías que están todas fundidas. Yo soy exitoso porque no hago lo que él dice».
Respecto a la demora en la contratación de personal temporario, el empresario justificó la situación por las obras de infraestructura que lleva adelante en Rawson y Puerto Madryn. Su objetivo, asegura, es aumentar la eficiencia para mejorar los ingresos de los trabajadores: «Estamos a full trabajando en todas las plantas para que en vez de hacer 5 o 6.000 cajones vamos a ver si podemos meter 7 u 8.000 y que los operarios se lleven entre 6 y 8 millones al mes».
Disputa legal y futuro de las inversiones
Álvarez Castellano recordó que el dirigente lo llamó públicamente «narcotraficante» y «explotador», y aseguró que Núñez evitó una demanda por calumnias refugiándose en su posición: «Se amparó en los fueros sindicales porque no da la cara. Le estoy esperando en los juzgados».
Finalmente, ratificó que mantendrá su plan de inversiones, que incluye la licitación de permisos para poteros y la adquisición de un «barco de 1.000 toneladas» para procesar unas 600 toneladas anuales. No obstante, lanzó una última advertencia al dirigente gremial: «Que se quede tranquilo Luis que no lo voy a hacer donde él esté… no le voy a llevar yo trabajo a Luis para que él vaya presumiendo».
