La embarcación navegaba en tránsito hacia Quequén cuando sufrió el siniestro. Cuatro marineros fueron rescatados y un maquinista permanece desaparecido. Prefectura desplegó un operativo de búsqueda en la zona.
El pesquero Heleno A se hundió el miércoles 25 de febrero en aguas del Golfo San Matías mientras era trasladado hacia Quequén para su desguace. La embarcación había zarpado por la mañana desde San Antonio Oeste y navegaba acompañada por el buque Marina Z cuando ocurrió el siniestro. Cuatro tripulantes fueron rescatados con vida y uno permanece desaparecido.
El hecho se registró a la altura de la posición 40°55´S 64°37´W, a unas 13 millas náuticas en línea recta al este sudeste de Puerto San Antonio Este y a unas cinco millas de la costa. Según la información preliminar reunida en las primeras horas, el Heleno A (Matrícula 01502) se encontraba en condición de tránsito bajo régimen de pilotaje. En el rol de zarpada figuraban cinco tripulantes a bordo.
Tras recibirse el alerta, la Prefectura Naval Argentina activó el protocolo de emergencia. A las 20:45 zarpó desde el muelle de San Antonio Este el guardacostas GC-69 Río Paraná, que navegó a máxima velocidad hacia el área indicada. En paralelo, desde la Central de Tráfico Marítimo de Mar del Plata se coordinó el refuerzo del operativo con otras unidades de superficie y medios aéreos para ampliar el radio de búsqueda.
Ya entrada la madrugada, el Marina Z regresó a puerto con los cuatro sobrevivientes del Heleno A, quienes fueron asistidos en el lugar y luego trasladados para controles médicos. Todos se encontraban en buen estado general, aunque visiblemente afectados por la situación. En cambio, el maquinista —identificado como Carbajal— no pudo ser localizado y su condición de desaparecido quedó confirmada con el arribo de las primeras unidades de Prefectura al área del hundimiento.
Las tareas de rastrillaje continuaron durante la jornada siguiente, con foco en la localización en superficie del tripulante y en la identificación del casco hundido. Una de las hipótesis operativas evaluó la posibilidad de que el maquinista hubiera quedado dentro de la embarcación ante un naufragio repentino. En la zona señalada, las profundidades rondan los 92 metros, un dato técnico que condiciona cualquier eventual intervención subacuática.
Al momento del siniestro, las condiciones meteorológicas eran consideradas favorables: se registraban vientos del este sudeste de 17 nudos, con tendencia a disminuir, mar apenas agitado y olas estimadas en 1,2 metros. Pese a ello, el episodio volvió a poner en evidencia los riesgos de la actividad marítima. Al cierre de esta edición no se había difundido un parte oficial definitivo y el operativo de búsqueda permanecía en curso.
