El gerente de la planta pesquera Achernar, Gustavo Cervantes, advirtió que evalúa cerrar un sector productivo de la empresa en Puerto Madryn, luego de haber invertido medio millón de dólares en maquinaria y capacitación de personal, por presiones del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA). Denunció que el gremio exige que se reemplace al personal recientemente incorporado por trabajadores seleccionados por la propia organización sindical.
“Nosotros invertimos no menos de 500 mil dólares en todo este proceso”, afirmó Cervantes, en referencia al armado de una nueva línea de procesamiento de langostino pelado y devenado. El proyecto contemplaba incorporar 30 nuevos puestos de trabajo para tareas de valor agregado que tradicionalmente se tercerizan en el exterior. “La idea fue generar puestos de trabajo, y lo que nos encontramos es que nos dicen ‘no generes ningún puesto de trabajo y cerrá el sector’”, denunció el empresario.
Cervantes relató que el conflicto comenzó cuando un grupo de trabajadores temporarios, con el respaldo del STIA y con el acompañamiento de Pepe Díaz, comenzó un acampe en la puerta de la planta exigiendo ser incorporados a la nueva línea. “Dicen ‘echá al que está y tomá a mi amigo’. Ellos dicen ‘yo soy de temporada, quiero trabajar todo el año, entonces quiero esos puestos’”, explicó.
El sector en cuestión, según detalló, fue pensado para mantenerse activo todo el año, y por ello la empresa seleccionó personal fijo y contrató a otras 22 personas con perfil técnico adecuado para operar maquinaria especializada. “Es un proceso donde la gente va aprendiendo y va tomando rapidez en el manejo de esas máquinas. Hay que tener los números muy controlados, hay que tener mucha eficiencia”, señaló Cervantes. “Contratamos gente que nosotros creíamos que tenía el perfil para ocupar esos puestos”, añadió.
La presión sindical del STIA busca imponer sus trabajadores afines sin respetar los criterios técnicos ni el proceso de selección de la empresa. “Básicamente te dicen: ‘poné a la gente que yo quiero y no a la gente que la empresa seleccionó para ese trabajo’”, afirmó. Y denunció que incluso desde el sindicato se sugirió “cerrar directamente el sector” para evitar conflictos.
“Probablemente se cierre el sector y pierdan su trabajo los 22 nuevos empleados que contratamos”, advirtió en diálogo con Radio Chubut.
Además, cuestionó la postura del STIA, que en lugar de defender la continuidad laboral, estaría actuando con lógicas extorsivas. “Te manejan la planta como quieren”, dijo. Y remarcó que si bien algunos trabajadores de temporada fueron evaluados y sumados al proyecto, muchos otros no cumplían con los requisitos necesarios. “Algunos formaron parte del proyecto. El resto los evaluamos y decidimos no incorporarlos”, explicó.
“La verdad es que a lo largo de los años las empresas hemos seguido con muchísimas cosas”, lamentó. Y aclaró: “No estamos negreando a nadie. Lo que queremos es trabajar con eficiencia y competir contra procesos en Perú, China, Vietnam o donde sea. Este no es un sector donde la gente gana más, ni donde se puede ser ineficiente”.
